Carta del Papa Juan Pablo II al Custodio de Tierra Santa con ocasión de la inauguración del Memorial de San Pedro en Cafarnaún (4 de junio de 1990)

Juan Pablo II

«[...] este año vemos aún más significativa la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo, y en particular aplaudimos la construcción de este sagrado memorial que, en el mismo día felicísimo, en aquel lugar, se dedicó convenientemente a Pedro, Príncipe de los Apóstoles, en el mismo lugar en el que él vivió.
Conociendo cada uno de los hitos de la historia de este santuario, solo podemos alabar la religiosa y diuturna diligencia de la Custodia de Tierra Santa al construir este insigne monumento que tanto estimamos y alabamos. Hoy se ven los frutos de los estudios e investigaciones sobre los lugares relacionados con san Pedro; parece como si estuvieran reunidos en este edificio para ser transmitidos a la posteridad.
La importancia de este monumento no se puede escapar a nadie que quiera robustecer su fe e iluminar la piedad futura de innumerables hombres.[...] unidos celebraremos el día 29 de este mes la dedicación del insigne y estimado edificio sagrado del memorial.
Que Cafarnaún, tan embellecido por el recuerdo evangélico y por la dignidad del santuario de Pedro, obtenga tan eximio y necesario honor.
Nuestra bendición apostólica para ti, reverendísimo Padre, y para todos los colaboradores de la fructuosa e importante obra -difícil y constante- de la Custodia de Tierra Santa, en señal de nuestra gratitud por el feliz término del sagrado edificio del Memorial de Cafarnaún; que sea prenda de las ayudas celestiales necesarias para la prosperidad de vuestro apostolado y testimonio de vuestra firme voluntad e intención.”

DISCURSO DE JUAN PABLO II A LOS MIEMBROS DE LA «REUNIÓN DE LAS OBRAS DE AYUDA A LAS IGLESIAS ORIENTALES»

Juan Pablo II

Queridos miembros y amigos de la «Reunión de las Obras para ayudar a las Iglesias Orientales»:
1. Mientras doy a todos vosotros mi más cordial bienvenida, saludo en particular al señor cardenal D. Simon Lourdusamy, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales y presidente de la Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO) […] El cardenal Lourdusamy en breve se dirigirá también a la Tierra Santa para presidir, como representante de la Santa Sede, con ocasión de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, la inauguración del Memorial de san Pedro, realizado por la Custodia de Tierra Santa en Cafarnaún, en el lugar de la “Domus Petri”.
Estos eventos son importantes porque demuestran con qué interés sigue la Iglesia el destino de aquella Tierra santificada por la presencia del Señor y convertida, en cierta manera, en patrimonio espiritual de los cristianos de todo el mundo, los cuales no solo desean visitar los santuarios y los lugares santos, sino que quieren también ayudar a la comunidad cristiana que vive en aquella región. Se trata de una comunidad que, con el paso de los siglos, ha sufrido numerosas pruebas y dolorosas vicisitudes que la han debilitado, por lo que se encuentra necesitada de ayuda moral y material. Ayuda que merecen porque participan en los sufrimientos de Cristo y honran su nombre de cristianos con el testimonio de una fe viva y de una pobreza vivida según el espíritu del Evangelio. Pero para que esta comunidad cristiana pueda sobrevivir es necesario que los cristianos de todo el mundo se muestren generosos y hagan sentir el calor de su solidaridad.
2. Respecto a la situación que se ha creado en estos últimos tiempos en la Tierra Santa, especialmente en Jerusalén, he invitado recientemente a todos los católicos a que se interesen por la suerte de estas poblaciones y a que se unan tanto en la común “búsqueda de soluciones inspiradas en la justicia y en el respeto de los derechos humanos”, como en la oración, para que el Señor traiga la paz a aquella ciudad que es santa por excelencia y amada por las tres religiones monoteístas.
Convertíos también vosotros en portadores de mi llamamiento de paz y justicia para la Tierra Santa, en el pleno respeto de los derechos de todas las personas y de todas las comunidades. Haced de la Tierra Santa de Jesús el centro de vuestras actividades caritativas, conscientes de que al lado de la “historia de la salvación” existe también una “geografía de la salvación”».


Jueves, 21 de junio de 1990