Jean-Jacques Bourassé (1813-1872)

La Terre-Sainte, voyage dans l’Arabie pétrée, la Judée, la Samarie, la Galilée et la Syrie, Tours 1860.

Bourassé fue abad y canónigo de la iglesia metropolitana de Tours y también fue miembro de la Sociedad Arqueológica de Touraine. De su viaje a los Santos Lugares es testigo el texto La Terre-Sainte, donde se describen, de manera no muy técnica pero con un estilo muy descriptivo, las condiciones de decadencia del lugar de Cafarnaún y sus detalles arquitectónicos; también la belleza del entorno paisajístico en el que se encuentra la ciudad:

«Finalmente llegamos a los últimos vestigios de la ciudad de Cafarnaún […]. Secciones de paredes, las que habían sido columnas, tumbadas en el suelo, de bloques de traquita, de piedras esculpidas y de miserables tugurios árabes, esto es lo que queda de esta orgullosa ciudad. El lugar es fascinante; las aguas del mar de Galilea vienen a mojar dulcemente las ruinas que cubren sus orillas y bellas yuyubas mezclan sus plumas verdes con el color oscuro de las piedras amasadas en desorden. Un peregrino del s. XVI vio allí dos grandes palmas; están muertas, y dos frágiles brotes, nacidos de sus raíces, crecen con dificultad. Por lo visto, aquí se elevaba la iglesia dedicada a san Pedro, sobre el lugar de la casa de su suegra: se puede ver la huella de una obra de los cruzados».