Sinagoga sieglo V

Sinagoga sieglo V

La sinagoga que ha llegado hasta nosotros es la que se construyó en el s. V d.C., como han demostrado las excavaciones arqueológicas de los últimos cuarenta años. Las más de 20.000 monedas encontradas hasta ahora fueron donadas al templo por los fieles como oferta votiva y se encontraron bajo el pavimento de la sinagoga; ayudan, junto a la cerámica, a situar el fin de la construcción de la sinagoga en el último cuarto del s. V.

Erigida sobre una plataforma artificial, la sinagoga construida en Cafarnaún en el s. V es la más elegante de todas las que se han descubierto hasta ahora en Galilea.
En contraste con la piedra local negra de basalto, con la que se construían las viviendas, la sinagoga, en parte reconstruida por los arqueólogos franciscanos recuperando los bloques arquitectónicos esparcidos en el lugar, fue realizada con piedra calcárea blanca con forma y decoraciones en estilo romano tardío.

Las piedras labradas de las arquivoltas y del tímpano que originariamente coronaban la fachada de la sala de oración se han reconstruido en el suelo, en un espacio detrás de la sinagoga; en cambio, los dinteles esculpidos que decoraban los accesos a la sinagoga y al patio se han vuelto a colocar in situ.

La sala de oración tiene planta rectangular (23x17,28 m) y está pavimentada con lastras de cal blancas; está subdividida en una gran nave central rodeada por los tres lados por dieciséis columnas dispuestas sobre un bajo estilóbato que rodea la sala. Los pedestales sostienen las lisas columnas de cal de base ática, coronadas por capiteles de estilo corintio. Según la reconstrucción del P. Orfali y de Watzinger, la columnata sostenía un arquitrabe sobre el que se apoyaban las columnas de orden superior, coronado por un friso y un marco ricamente decorados. Las dos escaleras exteriores que se encuentran detrás de la sala y que aún se conservan en parte, habrían servido como accesos a la galería superior, el matroneo.

Un capitel, que actualmente se conserva dispuesto a lo largo para su exposición en el parque, presenta tres objetos litúrgicos hebraicos esculpidos: una Menorah, el candelabro de siete brazos; un shofar, el cuerno que se tocaba en las funciones religiosas y un mahta, el brasero para el incienso.

Las columnas con pedestales emparejados colocadas en las dos esquinas del norte, están realizadas en forma de corazón y se pueden equiparar a las que aparecen en diversos lugares de Oriente Medio.
En las dos columnas centrales, colocadas frente a la entrada, se han colocado dos inscripciones: la de la derecha es la inscripción en lengua griega realizada por dos espontáneos de la comunidad que trabajaban en la construcción de la sinagoga y dice: Herodes (el hijo) de Monimos y Justo (su) hijo junto a sus hijos erigieron esta columna.
En la columna de la izquierda se ha realizado una inscripción, a instancias del Departamento de Antigüedades israelí, en memoria del padre Gaudencio Orfali, por sus labores de investigación sobre la sinagoga en 1926 y su reconstrucción.
Se ha encontrado otra inscripción en arameo que pertenece a la sinagoga. La inscripción dice: Alfeo, hijo de Zebedeo, hijo de Juan, hizo esta columna. Sea para él una bendición.

Hay dos filas de bancos de piedra adosadas a los lados, dispuestas en sentido longitudinal, de este a oeste de la sala: los asientos debían de servir para los hombres de la comunidad en las funciones religiosas, mientras que las mujeres subían al matroneo.
Los rollos de la ley, la Torah, que se leían durante las reuniones religiosas, se conservaban en el armario, Aran Ha Kodesh, colocado al sur, en la pared principal, dirigido a Jerusalén. Se encuentran también restos de dos edículos en cada uno de los lados de la entrada principal, que más tarde fueron sustituidos por una estructura más elegante que ocupaba toda la anchura de la nave central.

LA ANTERIOR FASE

La blanca sinagoga de época bizantina