El apóstol Pedro

James Tissot, 1836-1902 La vocación de san Pedro y San Andrés

Aquí Él a los primeros colaboradores o apóstoles, con Simón Pedro como jefe (Lc 5,10s). De este hombre, que será su vicario, lo ha tomado todo: persona, oficio, casa, llevando todas las cosas a la perfección (Lc 4,38; 5,3ss).

L. Cignelli, La grazia dei luoghi santi, Jerusalem 2005, 45.

James Tissot, 1836-1902 La pesca milagrosa

El vocabulario técnico utilizado por los pescadores se difumina por todo el fragmento, sugiriendo al lector seriamente la imagen de la pesca como metáfora de la obra de Jesús y como imagen de la Iglesia del tiempo presente (Agustín). Ya que Cristo se encuentra presente en la barca, esta se convierte en símbolo de la Iglesia (Máximo de Turín). El milagro se refiere a la pesca de hombres a través del ministerio de la gracia que funda la Iglesia y la hace crecer hasta hoy. Jesús conduce el pueblo hasta su Iglesia mediante la predicación del Evangelio (Cirilo de Alejandría). Esta Iglesia tiene que navegar como Noé (Máximo de Turín). Al igual que los profetas trabajaron durante toda la noche, también lo hicieron los apóstoles. Una barca representa a los judíos y la otra, demasiado cargada, a los gentiles (San Efrén el Sirio). Pedro, como los demonios, reconoce que Jesús es el Santo de Dios y su temor nace del hecho de encontrarse ante la presencia de la santidad como pecador (Cirilo de Alejandría). Pescar hombres significa predicarles el reino de Dios en Jesús y llevarlos a este reino a través del sacramento de la Iglesia (Máximo de Turín).

La Bibbia commentata dai Padri-Nuovo testamento a cura di A. A. Just Jr, Citta Nuova, Roma 2006.

James Tissot, 1836-1902 La curación de la suegra de Pedro en la ley

El apóstol Pedro, el apóstol primero, aquel que fue llamado en las orillas del mar de Galilea, responde con inmediatez y generosidad. El ambiente en el que se realiza su llamada es el de su cotidianidad, que ya revela la misión que Simón realizará en su vida. Jesús le dice: «Te haré pescador de hombres», señalando su misión futura como jefe de la Iglesia. El papel de Pedro será siempre el de un líder, un papel importante en el grupo de los apóstoles; será siempre el portavoz y punto de referencia. Su relación con Jesús lo transforma profundamente y es indicativo también de que esta relación fue tan familiar, el hecho de que su casa se transformó en centro y lugar en el que Jesús vivió. Este aspecto demuestra la relación de intimidad y de familiaridad que se creó entre el maestro y el discípulo. Jesús entra en la casa de Pedro, vive allí como si fuera su casa.
Pedro también se presentará débil y frágil, pero esto revela que ¡Pedro es el primero por gracia, no por mérito!
Será en esta dimensión cuando Jesús dará un nuevo nombre al apóstol, que no se llamará más Simón sino Pedro (Cefa/Roca), afirmando todavía más su vocación: él será el fundamento rocoso de la nueva comunidad que Cristo está fundando, llamando a los discípulos para que le sigan y vivan con él.

María

El apóstol Pedro